




Samui Verticolor
Balcones con vista a la montaña o al mar cerca de Chaweng Beach
Sobre este hotel
El estilo de diseño del Samui Verticolor contrasta con el aspecto clásico de complejo que se encuentra en otras partes de Chaweng, con habitaciones organizadas alrededor de un balcón que da a las montañas o al mar según la planta. Los estudios climatizados modernos incluyen televisión por satélite de pantalla plana, caja fuerte personal y baño privado con secador, y hay servicio de habitaciones para quien prefiera no bajar al restaurante. El restaurante propio sirve especialidades tailandesas auténticas desde el desayuno hasta la cena, y la piscina exterior y el gimnasio completan las instalaciones. Public Beach está a diez minutos a pie, y Lamai Beach y el aeropuerto de Samui a quince minutos en coche.
- Balcones vista montaña o mar
- Piscina y gimnasio
- Restaurante tailandés propio
- Lanzadera al aeropuerto
Nuestra opinión
Una buena opción para viajeros que quieren una habitación con diseño cuidado y una vista real en lugar de una distribución clásica orientada hacia el interior, con el gimnasio y la piscina cubriendo lo esencial sin salir del alojamiento. Las familias apreciarán las habitaciones familiares y la lanzadera al aeropuerto. Quienes quieran acceso directo a la playa deben tener en cuenta los diez minutos a pie hasta Public Beach en lugar de suponer una ubicación inmediata.
- Pide específicamente un balcón con vista al mar al reservar, ya que las habitaciones con vista a la montaña tienen la misma tarifa.
- Usa la lanzadera al aeropuerto en lugar de organizar un taxi aparte a la llegada.
- Come en el restaurante propio al menos una vez por la carta de especialidades tailandesas.
Por qué nos gusta
- Balcones con vista a la montaña o al mar
- Gimnasio además de la piscina exterior
- Restaurante tailandés auténtico propio
- Diez minutos a pie de Public Beach
Por qué encanta a los viajerosElegí el Samui Verticolor sobre todo por el aspecto de diseño de las fotos, y el balcón con vista al mar no decepcionó, pese a los diez minutos de paseo hasta Public Beach cada mañana. La carta tailandesa del restaurante propio se convirtió rápido en costumbre diaria más que en parada ocasional, y el gimnasio cubrió la única tarde de lluvia del viaje. Buena relación calidad-precio por el diseño y la vista ofrecidos.
Opiniones de huéspedes
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